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viernes, 25 de septiembre de 2026

Serie Fatal Alliances por Lylah James (+18)

1.- Bound by Lies


Durante mucho tiempo, había sido un peón entre dos imperios construidos sobre sangre. Me habían prometido a Matteo, quien se suponía que sería mi futuro. Pero fue su hermano quien me arruinó. 

Adrian Salvatore, imprudente, despiadado, tallado en pecado y maldad. El hermano que nadie se atrevía a controlar. El que me miraba como si siempre hubiera estado destinada a ser… suya. Me robó mi primer beso bajo la luz de la luna, justo en mi fiesta de compromiso, y nunca se detuvo. Ni cuando supliqué. Ni cuando amenacé. 

Hasta una noche… Un error. Un momento imperdonable que destrozó todo lo que me criaron para proteger. Mi modestia, mi virtud, el honor de mi familia. De alguna manera me encontré atada a Adrian de formas que nunca quise. 

Pero él no creía en el amor. Todo lo que había hecho alguna vez estaba impulsado por la venganza. Adrian no iba a protegerme. En vez de eso, había prometido destruirme. 

En algún punto entre el odio y el miedo surgió una obsesión imprudente, y con esa obsesión llegó más destrucción. Estábamos condenados los dos, pero solo uno de nosotros sobreviviría al monstruo en el que nos habíamos convertido.


2.- Torn by Fate


Serafina. 

Cuando tenía quince años, hice una promesa. Algún día tendría mi venganza. Durante años, interpreté mi papel. La hija obediente. La prometida perfecta. La esposa devota. Y cuando por fin llegó el momento… 

Apreté el gatillo. Porque la venganza siempre había sido el plan. Una vida por una vida. Lo que nunca planeé fue que Adrian Salvatore sobreviviera a mi bala. 

Y ahora me perseguía por todo el mundo. El hombre al que traicioné era más peligroso que nunca. Más despiadado. Más obsesionado. Y lo peor de todo… 

Todavía quería que yo fuera suya. 

Adrian. 

Nuestro matrimonio se construyó sobre mentiras. Pero nunca esperé que Serafina fuera tan despiadada como yo. Mi esposa pensó que una bala me detendría. Pero se equivocó. 

Ahora me obligaba a perseguirla a través de los océanos. Qué juego tan tonto el suyo. Pero yo no perseguía. Cazaba. Respuestas. Venganza. A la mujer que siempre me había pertenecido. Serafina podía huir todo lo que quisiera.

Pero el mundo no era lo suficientemente grande para mantenerla lejos de mí. Ella empezó este juego. Ahora yo sería quien lo terminara. Hasta que la muerte nos separe, esposa.

Grax a SP